Consejos Ciudadanos


La Miguel Alemán
Francisco Javier Mares
04/Noviembre/2013
1384380929.gif

A partir de un estudio contratado por el Instituto de Planeación del estado de Guanajuato, el Iplaneg, que se presentó ya al consejo del Instituto de Planeación municipal, el Implan, el reportero Julio Salas presentó en la edición dominical de EL HERALDO de León, un retrato inquietante de la manera en que se vive en la avenida Miguel Alemán y su zona aledaña, justo en el centro de la ciudad.

El estudio se denomina “Plan de Regeneración Urbana de la Avenida Miguel Alemán”, y fue elaborado por el despacho “Taller de Diseño Urbano”.

Ahí desarrollaron también el plan de regeneración del Barrio Arriba, con la colaboración de los vecinos; en la Miguel Alemán, los amenazaron y los echaron.

El estudio revela que el 51 por ciento es habitacional; 27 por ciento, comercial; 17 por ciento, de servicios; 2 por ciento, industrial; y el 1.7 por ciento, con usos especiales: sexo comercio y venta de bebidas alcohólicas y droga.

Los investigadores revisaron con lupa 1.7 kilómetros que es la extensión de la avenida y una superficie de 49 hectáreas. Encontraron de todo… lo malo.

Primero, que los accidentes aumentaron cuando a algún genio del municipio le pareció buena idea habilitar un carril “reversible” para el tránsito de las orugas. Basta con pararse en el puente frente al Descargue Estrella para dimensionar los (malos) alcances de la ocurrencia.

Documentaron el añejo fenómeno de la prostitución en esa zona, ahora, peligrosamente agravado: mujeres, hombres y menores. Unos mil 500 de ellos y ellas. Al finiquitar la obligatoriedad de las revisiones médicas –que ciertamente nunca fueron un permiso expreso para prostituirse-, se dispararon las enfermedades de transmisión sexual.

En los alrededores hay construcciones de fachadas inocentes que en los traspatios enormes levantan construcciones que funcionan como moteles y “deshuesaderos”.

Las calles Rivera y Nuevo León son ejemplos magníficos de las soluciones cosméticas que suelen ofrecer los gobiernos a los ciudadanos: en el trienio de Vicente Guerrero como alcalde y Álvar Cabeza de Vaca al frente de la seguridad pública, las sitiaron durante semanas para acabar con la compraventa de objetos robados. Hoy todo es como ayer.

La Miguel Alemán y su área de influencia son el paraíso de los prestamistas, las casas de empeño y el trasiego de objetos de oro: todo sin facturas y sin averiguaciones.

El deterioro insultante de la imagen urbana de la zona, dicen los investigadores, refleja el más absoluto desinterés de las autoridades, los vecinos, los comerciantes y hasta los compradores a lo largo de muchos años.

Las condiciones de inseguridad asustan hasta a los propios: en el año 2000 vivían ahí 4,396 personas; en 2010, sólo 3,357; y en 2030 quedarán menos de mil 400: menos del 40 por ciento. Los vecinos dicen que confían más en la policía que en las familias, lo que ya da mucho en qué pensar.

Hay un dato de escándalo: el 4.5 por ciento del vecindario es de población analfabeta; el resto incumplió la instrucción básica y el mayor grado de preparación es de segundo de secundaria.

La zona está abandonada, así de simple. Su análisis develó nueve puntos de conflictos vehiculares, problemas de movilidad peatonal y un déficit del 49 por ciento en cajones de estacionamiento. No hay infraestructura para los ciclistas pese al flujo. Ciclistas, vehículos particulares y orugas cohabitan a puro valor mexicano.

En la Miguel Alemán hay peleas, asesinatos y robos. El estudio propone 22 programas y 149 proyectos de regeneración de la zona: seguridad, urbanismo y servicios públicos; planeación, movilidad y medio ambiente; desarrollo social, economía y restauración.

Tarde o temprano los caballeros y las damas del Ayuntamiento habrán de decidir qué hacen con la propuesta que viene del Iplaneg y pasa por el Implan: poner manos a la obra o simplemente heredar el estudio a la posteridad. Se aceptan apuestas.

DEJANOS TU COMENTARIO
1456374297.png
1321493145.gif
1381429645.jpg
1321493278.png
1321493200.png