Las nuestras


De ciudadano a ciudadano
El activista Ricardo Ibelles documenta y analiza qué pasa cuando ciudadanos nombrados consejeros en organismos directivos municipales no pueden atender su responsabilidad honorífica
Equipo PC
20/Agosto/2013
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¿Un consejero ciudadano que no puede asistir a las reuniones que se comprometió, puede enviar a un representante personal? ¿Tiene sentido que en los espacios de participación ciudadana municipal sean nombrados personalidades de gran trayectoria pero con escasa disponibilidad para aportar sus puntos de vista en sesiones formales y públicas?
Estas situaciones fueron observadas y cuestionadas por el activista en materia ambiental y cultural Ricardo Ibelles, quien desde hace unos meses comenzó a documentar y contabilizar las asistencias y ausencias (con representantes) que registraban los integrantes del Consejo Directivo del Instituto para la Cultura de León.
Durante meses, el activista ciudadanos fue insistente en preguntar a directivos y consejeros del ICL por qué normativa se permitía que los consejero propietarios del ICL faltaran a la sesiones enviando un representante personal, en lugar de llamar a los suplentes legalmente nombrados. Al no recibir una respuesta convincente, Ibelles presentó ante la Contraloría Municipal una queja al respecto y esta dependencia le dio la razón.
En el siguiente artículo que nos fue autorizado publicar, Ibelles narra y analiza la importancia de litigar un asunto como éste con los medios legales que los ciudadanos tienen al alcance, y las implicaciones legales que hay ahora para que el Consejo Directivo del ICL, y eventualmente el Ayuntamiento, tome cartas en el asunto, pues por cierto, no sólo en el consejo de Cultura se cuecen este tipo de habas, es decir, se presentan las malas prácticas que ahora se señalan.
 
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